En esta falla representamos la gran influencia que la comunidad china ha ido adquiriendo en nuestra sociedad, especialmente en el comercio, la restauración, la importación e incluso en sectores tan nuestros como la pirotecnia o la agricultura.
La figura central es una gran geisha, símbolo de la elegancia, el lujo y la cultura oriental. Domina toda la escena desde las alturas, representando el poder económico que muchas grandes fortunas asiáticas han conseguido en nuestro país. Su tamaño impone, igual que su presencia cada vez más visible en muchos negocios e inversiones.
Junto a ella encontramos otra geisha dentro de una pagoda tradicional. Esta escena representa la parte más refinada y exótica de la cultura oriental, pero también simboliza los negocios de lujo, restaurantes y comercios que se han ido expandiendo por nuestros barrios y ciudades.
En la parte trasera aparece un empresario chino delante de un edificio con el cartel de “Se vende”. Esta escena critica la compra de negocios y locales por parte de grandes inversores extranjeros, que aprovechan la situación económica para seguir ampliando su imperio comercial.
En la parte baja de la falla aparecen los petardos y la carcasa, haciendo referencia a la competencia desleal que sufren muchas pirotecnias valencianas. Los productos importados llegan a precios muy bajos, imposibles de igualar por los artesanos de aquí, y hasta el mundo de las Fallas y la pólvora se ha visto afectado por esta globalización.
También vemos a un hortelano valenciano con su saco de arroz. Representa el esfuerzo de nuestra tierra y de los agricultores valencianos, que muchas veces se ven obligados a exportar el producto de calidad mientras aquí se consume arroz más barato importado de fuera.
Finalmente, el niño bajo el arco del “Gran Bazar” simboliza cómo, desde bien pequeños, muchos niños ayudan en los negocios familiares. Es una imagen muy típica de los bazares chinos, donde toda la familia trabaja unida para sacar adelante el negocio.
En conjunto, esta falla es una reflexión sobre la globalización, el comercio y los cambios sociales que estamos viviendo, mostrando cómo una cultura que llegó desde lejos forma ya parte de nuestro día a día… incluso dentro del mundo fallero.